Las primarias del oficialismo y las próximas elecciones

Comisión política TejeR-ConstruiR

Si bien todavía no comienza oficialmente la disputa por el sillón presidencial, la derecha y el oficialismo arrancaron la campaña y estamos viendo un importante despliegue mediático de todas las partes, donde los comandos buscan desplegarse de cualquier forma, incluso con insultos y golpes bajos, dentro de los propios neofascismos chilensis.

Por su parte, el empresariado más conservador, exige que su derecha política lleve una sola lista parlamentaria, y presiona a sus regalones con el financiamiento electoral. El vocero del principal gremio patronal, Juan Sutil, ya comenzó su propia campaña y utiliza los medios para asociar la candidata del oficialismo con Hugo Chávez.

El factor sorpresa: el triunfo de Jeannette Jara.

De más está decir, que para muchos fue una sorpresa el triunfo de la candidata del PC, Jeannette Jara, en las primarias del oficialismo, no obstante, existen dos elementos que nosotros encontramos importantes a la hora de analizar dicha situación: por un lado, una estrategia acertada, pero ya probada por el bacheletismo, de autonomizar a la candidata de los partidos oficialistas y el gobierno; y, por otro lado, una decepción por parte del votante progresista tanto de la ex Concertación como del Frente Amplio.

Efectivamente, como toda realidad social, esta es multidimensional y existen otros factores o dimensiones en juego, pero nos parece que estás son las dos más importantes y determinantes.

Sobre lo primero, la característica principal de Bachelet con dos campañas exitosas e incluso la posibilidad de una tercera, tiene relación con la supuesta transversalidad de su figura que se elevaba por encima de las militancias políticas con una aparente autonomía frente a los partidos de la transición.

Además, por otro lado, si bien se proyecta como un liderazgo femenino, lo cual en Bachelet era importante por ser la primera presidenta mujer en Chile, este no se ejerce de una figura que uno pudiera asociar al feminismo, sino como el de una madre, una madre para los chilenos, que muestra cierta cercanía con la gente. Esto es algo que se percibió tempranamente, ya que los propios medios de alguna forma fueron capaces de visualizarlo, y la candidatura logró encauzar esas cualidades hacia los votantes.

El segundo caso es más complejo porque no es tanto la imagen, sino la percepción en relación con la capacidad de realizar cambios y/o de enfrentar a la derecha por parte de quien esté en el ejecutivo. Todo hace parecer que muchos de los más fervientes defensores del gobierno del Frente Amplio, e incluso muchos de quienes tradicionalmente votaban por la ex Concertación, votaron por la candidata del PC.

Claramente la derrota de Tohá es un golpe duro a la política ex concertacionista, quienes después de un oportunista giro a la izquierda a partir de la revuelta popular, vuelven a demostrar su espíritu conservador, neoliberal, y su interés por mantener la política de alianzas de clases intacta para administrar el Estado. Por su parte, el Frente Amplio demuestra que no tiene ninguna capacidad a corto plazo de volver a conducir el ejecutivo, pues muchos de quienes se habían volcado a votar por ellos, hoy prefieren al PC.

Desde nuestro punto de vista, lo que vemos es una aparente radicalización en el voto cautivo del oficialismo, ya que para muchos el PC podría dar un poco más de garantías de transformaciones que la ex concertación o el Frente Amplio, o a lo menos un intento de manejar la agenda política con un enfoque progresista, y no el entreguismo que caracterizó a la actual administración.

Además, esa percepción es más notoria aun cuando vemos a un importante número de ex compañeros de la izquierda más radical esperanzados con lo que supuestamente podría ser un gobierno del Partido Comunista. Sin embargo, se explica desde una perspectiva que siempre resulta más sencillo y cómodo delegar cualquier posibilidad de cambio en terceros, antes que sólo pensar en invertir tiempo y recursos en la construcción de una alternativa realmente transformadora.

La paradoja de esta perspectiva es que las disputas al interior del Partido Comunista, así como la correlación de fuerzas dentro de él con la victoria de Jeannette Jara en las primarias, hace presagiar desde una lógica racional, que un gobierno conducido por el PC no sería muy distinto a uno del Frente Amplio y la ex Concertación. Es decir, si dejamos un poco de lado los aspectos más simbólicos y sentimentales, nos encontramos con que la candidata representa un sector dentro del PC que ya no es marxista y que dejó hace rato de perseguir el proyecto histórico reformista que planteaba su partido. Si bien aún intenta mantener las banderas de la justicia social e intenta ser consecuente en el combate contra las amplias desigualdades sociales, no tiene compromiso con la lucha de clases, y coloca en el centro la política de las identidades, sin hacer mucha diferencia con el Frente Amplio y las políticas liberales social demócratas.

Además, hemos visto que, desde la victoria en las primarias, al sector supuestamente más a la izquierda dentro del PC – liderado principalmente por Lautaro Carmona – se le ha realizado una suerte de bullying mediático, intentando desmarcarlo a toda costa de la futura campaña presidencial, de un futuro gobierno, y de cualquier instancia que pudiera decidir el programa general de la candidatura y un próximo gobierno.

Esto podría parecer una cuestión táctica del partido, si no fuera por las actitudes y declaraciones fervientes de sus aliados, además de las diferencias que han sido evidentes con referentes de ese sector como el ex alcalde de Recoleta, Daniel Jadue. 

Esto último, sin considerar también que, si existe algo que ha caracterizado al PC históricamente, es su absoluta lealtad con la defensa de las alianzas de clase que desarrolla. Podríamos hacer una lista de muchos ejemplos, tanto en Chile como en otros países, pero más allá de gastar espacio en este análisis, creemos que lo importante es lo que señalaba Ruy Mauro Marini en los 70 en relación con la imprecisión del PC para establecer el carácter de sus relaciones políticas:

Ejemplo de esta imprecisión es el uso indiscriminado del término alianza, tomado muchas veces como sinónimo de compromiso.

Para él, esto no tenía una importancia meramente semántica, sino que demostraba la clara dificultad para definir una “clara jerarquía entre los sectores sociales aliados y los sectores por neutralizar”

Por otro lado, si dejamos de lado el factor histórico, de alianzas y la correlación de fuerzas en su interior, las políticas que le tocó impulsar al PC dentro del gobierno, no son para festejarlas. Su acción en las dos principales carteras que le tocó dirigir, de educación y de trabajo, no desarrollaron algo que uno pudiera señalar como transformaciones, y ni siquiera avances.

Para no alargarnos vamos a colocar sólo dos ejemplos importantes: el proyecto de reforma educacional, y el de pensiones

En la reforma educacional lejos de avanzar en eliminar la deuda educativa como principio, sólo se plantea un proyecto que condona la deuda del Crédito con Aval del Estado (CAE) para quienes han podido cumplir con el pago de la deuda, y para el resto sólo plantea algunos beneficios decrecientes en consideración a lo mismo, pero sin condonación. No obstante, lo peor es que se abandona la demanda de Gratuidad universal, pues lo que hace es crear para quienes no tienen el beneficio o lo perdieron por superar el tiempo de duración de la carrera, un crédito prácticamente igual al antiguo Fondo Solidario de Crédito Universitario (FSCU). La diferencia es que el FSCU siempre fue un fracaso en término del retorno y su financiamiento, y con el nuevo proyecto se asegura el retorno, disfrazando el pago de la deuda como impuesto, el cual se descontará de las remuneraciones. Es decir, se elimina a la banca privada del financiamiento de los aranceles, pero se mantiene el endeudamiento como principio, y con ellos la concepción de la educación como mercancía[1].

En relación con la reforma de pensiones, ya expusimos a grandes rasgos en qué consiste. Lo importante es enfatizar en que esta se presenta como un “avance” por la candidata, no obstante, ese razonamiento no es lógico, puesto que mantiene intacta la capitalización individual como principio y exige aumentar las imposiciones, las cuales se traspasan en su integridad a las AFP. Ambas cosas claramente fortalecen a las Administradoras de Fondos de Pensiones privadas, en ningún caso debilitan su existencia y posición.

La leve mejora en las pensiones viene de la mano del Estado que inyecta más recursos para mantener el sistema, lo cual le aporta estabilidad. Desde esta perspectiva, plantearlo como un “avance” es completamente un sin sentido. Sin embargo, más allá de un proyecto particular en concreto, hablamos de que, en materia laboral, debería ser la mayor preocupación de un Partido que busca impulsar supuestamente la posición de la clase trabajadora en la sociedad. Sin embargo, no hay avances significativos en derechos, y ningún proyecto de ley que fortalezca su organización como sujeto político.

El sentido común de la política chilena dice que Jara intentará buscar más moderación porque supuestamente los votos que debe conquistar estarían más hacia el centro político, por lo tanto, intentará desmarcarse de su partido y condenar a los gobiernos de izquierda de América latina, de acuerdo con lo que le exigirán constantemente los medios de comunicación, el gran empresariado y la derecha.

Entregará la redacción del programa económico al Frente Amplio y hará concesiones a la Democracia Cristiana para su apoyo. Todo esto a pesar de que este último partido ha perdido mucha influencia y los otros, de lo que fue la ex concertación, parecen no estar en sintonía con sus votantes por el momento.

Desde nuestro punto de vista, las encuestas podrían volver a equivocarse, puesto que por un lado sus metodologías se orientan a buscar resultado para crear opinión pública, no para medirla, ni menos conocerla; y, por otro lado, porque aún existe una enorme parte del padrón electoral que vota obligado ante las multas, debido a su total desafección con la política, y que su voto no se basará tanto en el contenido como en las sensaciones, donde posiblemente tiene hasta ahora ventaja la derecha.

Nuestras conclusiones mirando el proceso electoral.

En la izquierda chilena no existe mirada al largo plazo y todo se hipoteca en cada proceso electoral, tanto para el progresismo oficialista como para los grupos que están a su izquierda, e incluso más a la izquierda, donde hay una completa ausencia de estrategia de poder. A pesar de esto, nuestra apuesta hasta el momento esta con la Izquierda Ecologista y Popular, entendiendo que creemos en la construcción de más largo aliento de un sector político que rompa con los márgenes de los posible y que busque más que sólo votar por el “mal menor”.

Desde ese punto de vista, nuestro apoyo en la primera vuelta no estará hacia el Partido Comunista, y la candidata del progresismo Jannette Jara, así como tampoco trabajaremos en ninguna campaña electoral. Parte de esa coalición nos gobernó por 6 periodos presidenciales, y ni siquiera en el último mostró algún interés en cambiar de verdad el rumbo del país. Nos parece que el profesor Eduardo Artes es el más cercano en lo programático, pero como señalamos, no trabajaremos en campañas electorales, aunque no descartamos plantearles a los vecinos por quien es necesario votar de acuerdo con sus intereses de clase.

Los próximos meses veremos como la izquierda social, demostrará una esperanza genuina en la posibilidad de que Jeannette Jara llegué al ejecutivo, sensación que atrapa incluso a quienes se definían a la izquierda del actual gobierno. Nosotros no apuntaremos con el dedo, ni rotularemos de alguna forma, el actuar de los compañeros y compañeras que decidan apoyar determinada candidatura.

Desde nuestro punto de vista, esto sucede producto del déficit programático y la falta de una estrategia de poder en la izquierda socialista y popular. No obstante, más allá del resultado de noviembre, y quien asuma el nuevo ciclo de gobierno, la ultraderecha continuará creciendo y existe la tarea urgente de combatirla. Eso no se hará desde la complacencia de haber estado en el lado correcto o no en lo electoral, sino de hechos concretos.

Primero, si el próximo gobierno es progresista y si quiere combatir honestamente, y en forma real a la ultraderecha – más allá de una cuestión de sólo disputar votos – este deberá manejar una agenda democratizadora hacia las clases populares; y, segundo, las organizaciones socialistas de las izquierdas, tiene que avanzar en una unidad efectiva que le permita construir una alternativa plausible para las grandes mayorías y particularmente a la clase trabajadora.

Nuestro esfuerzo, tiempo y convicciones deben estar puestos en el futuro. En cómo construimos una fuerza capaz de torcer el orden de las cosas y transformarlas de manera definitiva, pero eso lamentablemente es una lucha de largo aliento y debe ser construyendo alternativas de verdad transformadoras para la patria, porque el desarrollo de la clase como un sujeto político y revolucionario es la única forma de derrotar al fascismo, eso no será sólo en las urnas. 

Porque la patria es la clase trabajadora.

Comisión política TejeR-ConstruiR, julio 2025


[1] Cuando mantenemos el pago monetario, se sigue pensando que la educación cubre una necesidad que es el ascenso social que entrega un título, y por lo tanto, es lógico pagarla. Es decir, se entiende la educación como un bien económico o de consumo. A esto debemos sumarle el hecho de que se mantiene una deuda que ha sido perjudicial para los profesionales que han sufrido el problema.

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