
Margarita Peña
Todas las mujeres somos trabajadoras. Asalariadas, independientes, informales o dueñas de casa. También realizamos dos o tres trabajos al mismo tiempo. El trabajo dedicado a las tareas de reproducción y de cuidados es realizado mayoritariamente por nosotras y no es remunerado. Salvo cuando se externaliza y se paga a terceros ajenos a la relación familiar o a instituciones por el cuidado de niños, enfermos o personas que no pueden valerse por sí mismas.
Las cifras de participación de la mujer en el trabajo no consideran el tiempo invertido en trabajos de reproducción y cuidado. Las cifras de desempleo tampoco. Cuando se observa la composición de la fuerza de trabajo en una sociedad determinada, no se considera el trabajo no remunerado y este aporte tampoco se contabiliza en las cuentas nacionales. Esta visión contribuye a consolidar la invisibilización de nuestro trabajo, su falta de reconocimiento y de retribución. Todos estos son factores que reproducen la subordinación de la mujer al salario masculino.
El principal problema es la doble jornada: trabajar en forma asalariada y, al mismo tiempo, realizar labores de crianza y de cuidados con bajos salarios. Este último problema aqueja al conjunto de la clase trabajadora sin distinción de sexo, pero para la mujer es peor porque a igual trabajo la mujer recibe menos salario. A lo anterior se agrega la inestabilidad laboral afectada también por la crianza y las lagunas previsionales que se expresan en peores pensiones al momento de la jubilación.
PROPUESTAS DE KAST PARA REACTIVAR EL EMPLEO
Hace pocos días se conoció el Informe Final de la Mesa de Reactivación Laboral convocada por el gobierno de Kast. Se dice que esta mesa es de carácter técnico con el objeto de revestirla de cierta neutralidad. Pero lejos de eso, la instancia es de defensa de los intereses patronales. Está formada por representantes de la derecha y de los empresarios. En ella no se escuchó a trabajadores, trabajadoras ni a organizaciones sindicales o de cuidadoras.
El informe propone una reforma laboral profunda, un nuevo Plan Laboral que busca eliminar derechos laborales adquiridos, profundizar la flexibilidad laboral, traspasar el riesgo de empresa a los trabajadores y trabajadoras, limitar la protección administrativa laboral y obstaculizar el acceso a los tribunales del trabajo. Todo en beneficio de la acumulación de capital, de ahorro para las empresas y para elevar la tasa de ganancia de los capitalistas.
El pretexto son las persistentes cifras de desempleo. La actual tasa de desocupación alcanza el 9,1% promedio y la tasa de desocupación femenina del 10,5%. Ello complementado por un fuerte aumento de la informalidad laboral. ¿Quién tiene la culpa de esto según ellos? El “fuerte incremento del salario mínimo entre 2022 y 2025”; el aumento de costos laborales y la disminución de la jornada laboral sin disminución de remuneración. Dicen “esto dificulta la recuperación del empleo, especialmente en las empresas de menor tamaño”.
Históricamente, las cuestiones centrales para los trabajadores y trabajadoras asalariados son la remuneración y el tiempo de trabajo. Y cuando se mejora aunque sea mínimamente este contenido en favor de la clase trabajadora, la reacción empresarial es esta. Recomponen sus fuerzas para arrebatarnos el doble de lo que logramos en el momento previo.

PROPUESTAS RELATIVAS AL TRABAJO DE MUJERES
El informe tiene 22 propuestas, organizadas en 5 capítulos. El primero contiene propuestas estructurales para incrementar el empleo femenino considerando el ciclo de cuidados.
Propone sala cuna universal para garantizar el empleo femenino. Resulta necesario precisar que actualmente es obligación del empleador con 20 o más trabajadoras mantener o pagar sala cuna a la que asistan hijos de trabajadoras menores de dos años. El costo de sala cuna lo asume actualmente la empresa. Esta norma provoca discriminación hacia la mujer porque hay empresas que evitan contratar a la trabajadora número veinte. Prefieren contratar hombres, dividen la empresa en distintas razones sociales o generan cadenas de subcontratación. Se trata de una norma que reproduce roles de género de acuerdo a los cuales es la madre la encargada de criar y cuidar a los hijos e hijas.
En enero de 2022, el gobierno de Sebastián Piñera ingresó un proyecto de ley de sala cuna universal que busca eliminar esta discriminación y establecer la corresponsabilidad. El proyecto de ley busca que el derecho a sala cuna sea para padres y madres con hijos menores de dos años de edad, cualquiera sea el número de trabajadores que tenga la empresa; incluye a trabajadoras de casa particular y a trabajadores y trabajadoras independientes. Este proyecto se continuó tramitando durante el gobierno de Gabriel Boric, pero no ha visto la luz por la oposición de la derecha que se negó a que las empresas cotizaran el 0,3% de las remuneraciones para su financiamiento. Kast, al inicio de su gobierno, manifestó que “el proyecto de sala cuna universal avanzará cuando exista cierto grado de estabilidad económica en el país”. Agregó que esta iniciativa no debe incluir mayores gastos para los empleadores. Voces empresariales dicen que este sería un nuevo impuesto al trabajo.
Sin embargo, en un par de meses los empresarios y el gobierno encontraron la solución perfecta. Proponen financiar el sistema de sala cuna universal con una cotización del 0,35% de las remuneraciones, disminuyendo en igual medida la cotización que hoy hacen al Seguro de Cesantía. Así, la sala cuna universal la terminan pagando los trabajadores. Los empresarios se liberan de la obligación de financiar la sala cuna. La propuesta de Kast es la extensión gradual del derecho a sala cuna. El primer año gozarán de este derecho las mujeres asalariadas; el segundo se extiende a trabajadoras de casa particular y a trabajadoras independientes; el tercero se incluye a padres trabajadores asalariados e independientes si su pareja está desempleada y busca trabajo o estudia; finalmente, al cuarto año, sería realmente universal, para padres asalariados e independientes cualquiera sea la actividad de la madre de los hijos o hijas menores de dos años. También al cuarto año se incorpora a los hijos de trabajadores varones del sector público.

En síntesis. Los empresarios van a ahorrar lo que actualmente gastan en sala cuna. Es la clase trabajadora en su conjunto la que pagará el sistema de sala cuna universal. Los trabajadores y trabajadoras recibirán menos dinero del seguro de cesantía cuando más lo necesiten. Habrá más mujeres en condiciones de integrarse al mundo del trabajo asalariado y serán menos caras. Lo que el empresario ahorra en sala cuna, ¿se compensará en mejores salarios para reducir la brecha salarial que existe en perjuicio de la mujer? Ni pensarlo.
El Informe de la Mesa de Reactivación Laboral se refiere también a la necesidad de cuidados de los niños entre 2 y 4 años de edad, pero no realiza ninguna propuesta al respecto. Se propone eliminar el programa de cuidado extraescolar de 16 a 19 horas (conocido como “de 4 a 7”) y reemplazarlo por la extensión horaria de los colegios públicos, y este cuidado extendido podría ser con sistema de copago.
El Capítulo IV del Informe se titula Propuestas Sobre Regulación Laboral con impacto en el empleo. Las propuestas de este capítulo constituyen un ataque profundo a derechos adquiridos. Más flexibilidad de funciones, jornada semanal de hasta 52 horas, eliminación de indemnización por años de servicio, trabas para acceder a la justicia laboral y otras medidas que serán comentadas en un próximo artículo.
En relación a las condiciones de teletrabajo en caso de cuidadoras, la propuesta es que se acojan a lo dispuesto por el artículo 22 inciso segundo del Código del Trabajo, es decir, que trabajen sin límite de jornada. Sabemos que quienes cuidan en Chile somos mayoritariamente mujeres, por lo que esta propuesta nos afecta de manera directa. La actual ley de teletrabajo busca conciliar cuidados y trabajo, pero manteniendo una jornada semanal de 42 horas. Kast pretende que las mujeres en teletrabajo trabajemos sin límite.
Todos estos ataques se producen en un contexto de caída de la tasa de natalidad de la que tanto se quejan el gobierno, los empresarios, los patriotas y los conservadores de distinto pelaje. Este fenómeno está determinado por factores de naturaleza múltiple. Pero entre ellos, los que influyen de manera importante son el trabajo precario, la inestabilidad laboral, el costo económico de tener hijos, la falta de viviendas, el endeudamiento y un sinfín de condiciones que ha impuesto el neoliberalismo en décadas de predominio absoluto en nuestro país. Dicen que deben nacer más niños. ¿Y quién se hace cargo? La experiencia es amarga y la realidad nos dice que se ha impuesto una mirada criminalizadora hacia la infancia y la juventud desprotegidas, hacia los que han crecido en soledad porque sus padres trabajan extensas jornadas.
La situación de la clase trabajadora es alarmante. Y la situación de la mujer trabajadora es aún más urgente. Hay baja sindicalización y se debe aumentar cuanto antes. Al mismo tiempo, hay que resistir este nuevo Plan Laboral. Desde la Coordinadora Feminista 8 de Marzo nos convocamos, junto a otras organizaciones sociales y agrupaciones políticas, para permanecer en estado de alerta y de movilización creciente que vaya de menos a más hasta culminar en una huelga general de rechazo al gobierno y sus planes de despojo y precarización.

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