
Breves apuntes metodológicos de un concepto fundamental para la definición del sujeto que liderará las transformaciones de este siglo.
Por Cristhian Riquelme1
No existe una perspectiva clara hoy en las izquierdas sobre qué características tiene la clase social, porque ya ni siquiera existe un consenso sobre cuál es el sujeto que conducirá las transformaciones necesarias para superar el capitalismo. La autodenominada centroizquierda, simplemente no quiere transformaciones, sólo quiere un Estado que pueda corregir la incapacidad de algunos sectores para resolver sus necesidades básicas en el mercado y así reproducir su fuerza de trabajo. Esto lo hace a través de más o menos subsidios focalizados en aquellos grupos sociales específicos.
Por su parte, el progresismo, al corresponder a sectores en su mayoría pequeñoburgueses (aunque no exclusivamente), no sólo no impulsa la lucha de clases, sino que incluso busca minimizar sus efectos cuando esta aparece más nítidamente; por lo tanto, apela a un sujeto genérico, apostando algunos a lo que denominan clase media, pero como un voto cautivo, más que como sujetos activos. Los más preocupados en los debates académicos2 apelan a sujetos genéricos como, por ejemplo, la “multitud”3 de la que hablan Negri & Hardt, porque no es un sujeto propiamente tal, sino una renuncia – a veces implícita y a veces explícita – a él.
Sin embargo, István Mészáros4 plantea la necesidad de la agencia histórica y la urgencia de precisión en su definición, pues eso le entrega seriedad a un intento real de superación del capitalismo. Para él, los sujetos genéricos como “el pueblo”, “los ciudadanos” o “los oprimidos” son fácilmente vaciados de contenido, absorbidos o cooptados. Sólo una definición precisa y totalizadora, igual al sistema que se busca combatir, puede articular la mediación concreta entre la crítica teórica y la práctica revolucionaria.
Por su parte, Ricardo Antunes5 cuestiona a través no sólo de la teoría, sino también de la información empírica disponible, las perspectivas eurocéntricas que promovieron el relato de “el fin del trabajo”, o la superación de este como central en la sociedad capitalista, a través de un cuestionamiento de su rol en la actual producción de valor. Hablamos de autores como Jeremy Rifkin6, André Gorz7 o el reconocido Jürgen Habermas8. Así, nos plantea que, si bien existe efectivamente una reducción de trabajo productivo en los países centrales, la tendencia no es la misma en parte de la periferia capitalista. Por otro lado, es efectivo que hay un trabajo de servicios que mantiene una tendencia al aumento; no obstante, como explicaremos, este trabajador toma características de un nuevo proletariado de servicios.
El trabajo productivo
Entre los trabajos más conocidos en su momento sobre clases sociales estaba el de Nicos Poulantzas9. Este discípulo de Althusser asociaba la clase obrera, o proletariado, directa y estrictamente con el trabajo productivo. Basándose fundamentalmente en el Capítulo VI (inédito) de El Capital de Karl Marx, este autor define el trabajo productivo por las relaciones específicas en las que se realiza, es decir, el criterio decisivo sería la producción de plusvalor. Entonces se refiere al trabajo que produce directamente plusvalor, valoriza el capital y forma parte del proceso de producción material, aunque a veces no implique siempre un contacto manual directo, sino que pueda contribuir indirectamente a la producción de plusvalor dentro del “órgano del obrero colectivo”.
Por otro lado, para el mismo autor, el trabajo improductivo no crea plusvalor, sino que sólo contribuye a su realización (en la circulación, el comercio y los servicios), o es consumido como valor de uso sin generar ganancias para el capital. Para él, los asalariados no productivos, como el vendedor del comercio, aunque son explotados por el capital, corresponderían a una nueva pequeña burguesía.
Por su parte, el economista y sociólogo brasileño Ruy Mauro Marini10 nos entrega una definición más amplia del trabajo productivo que va más allá de la mera producción material, basándose también en la obra de Marx. Esta definición le permite caracterizar a la clase obrera (o proletariado) como un conjunto amplio y diverso de trabajadores asalariados. Para sustentar su posición utiliza dos pasajes importantes de El Capital.
Del Libro I, Capítulo XIV: “Dentro del capitalismo, sólo es productivo el obrero que produce plusvalía o que trabaja por hacer rentable el capital”. Enfatiza la segunda parte de la frase (“hacer rentable el capital”) para sustentar su postura amplia. Del Libro III, Capítulo XVII: Sobre el trabajo en la circulación, argumenta que “el trabajo no retribuido de los obreros asalariados comerciales crea para el capital comercial una participación en aquella plusvalía”.
De esta forma, enfatiza la importancia de la circulación e integra el ciclo completo del capital, subrayando que el trabajo en la circulación (almacenaje, transporte) añade valor y crea plusvalor. Además, subraya la explotación como criterio unificador, en lugar del tipo de tarea, ya que define a la clase obrera como aquellos «pagados mediante la inversión de capital variable y cuya remuneración es siempre inferior al valor del producto de su trabajo«11. De acuerdo con su posición, para este sociólogo la definición debe hacer referencia a lo que Marx publicó en su obra El Capital, y no a sus “borradores”.
En una conclusión similar a la de Marini, pero a través de un camino a veces distinto, tenemos el caso de otro sociólogo brasileño que es Ricardo Antunes, quien acuña el concepto de clase-que-vive-del-trabajo para superar la visión restrictiva que identificaba clase obrera únicamente con el proletariado industrial manual. Antunes recupera la definición de Marx de trabajo productivo como aquel que produce plusvalor, pero enfatiza su carácter colectivo y social, donde las líneas entre lo material y lo inmaterial se difuminan en las cadenas globales de producción12.
Para Antunes existe una nueva morfología del trabajo en la cual este es más heterogéneo, fragmentado y precarizado, pero no ha perdido su centralidad como fuerza productiva y transformadora. Desde su perspectiva, aunque Marx consideraba la mayor parte del comercio y los servicios como improductivos, también abrió una excepción clave: la industria del transporte, la cual corresponde a un proceso de producción que se desarrolla dentro de la circulación y genera plusvalor (a lo cual también hace referencia Marini).
Así, en la actualidad, con la mercantilización de los servicios, la tercerización y las cadenas globales de valor, muchos trabajos inmateriales (teleoperadores, programadores, diseñadores, repartidores de plataformas, etc.) participan activamente en la valorización del capital. No lo hacen de forma aislada, sino como parte del trabajo colectivo y socialmente combinado. Entonces, el trabajo inmaterial se ha vuelto productivo porque reduce el tiempo de circulación del capital (acelera la rotación), es parte integral de la forma-mercancía, y está integrado en las cadenas globales de producción de valor.

Subsunción del trabajo
Marx desarrolla los conceptos de subsunción formal y subsunción real del trabajo para explicar cómo el trabajo humano progresivamente se subordina al capital para la producción del plusvalor. Este no lo realiza en un texto en particular, sino en forma implícita en su obra El Capital y explícita en algunos manuscritos.
La subsunción formal correspondería a cuando el capital se apodera de un proceso de trabajo que ya existía previamente (como el de los artesanos tradicionales) y somete al productor a un nuevo régimen de propiedad y, con ello, al salario. El capital controla el proceso, pero la base técnica del trabajo no se modifica esencialmente.
Por otro lado, la subsunción real del trabajo es cuando el capitalismo transforma por completo los medios y el proceso técnico de producción para aumentar radicalmente la fuerza productiva. Aquí se introducen la maquinaria, la gran industria y la ciencia, transformando por completo la relación técnica y social entre el trabajador y los medios de producción.
Para Ruy Mauro Marini, el concepto de subsunción real del trabajo es la clave analítica que supera el entendimiento restringido de la clase obrera (reducida al proletariado industrial). Esta categoría explica cómo, al transformarse cualitativamente el proceso de trabajo (con la introducción de maquinaria, ciencia y nuevas formas de organización), se produce el fenómeno clave que responde a sus inquietudes: la creciente imbricación entre el trabajo en la producción y en la circulación, al tiempo que redefine el papel del plusvalor en un nuevo esquema de clase.
Para Marini, esta categoría demuestra que, para Marx, el trabajo es inherentemente social y colectivo, y que esta complejidad aparece desde las formas más tempranas del capitalismo. Desde que nos habla de la extracción del plusvalor relativo, se “revela ya el carácter social del trabajo o la combinación de una serie de jornadas individuales del trabajo”13. Este carácter social se profundiza en la manufactura y alcanza su plenitud en la gran industria, donde el «obrero colectivo» es el agente real de la producción, compuesto por obreros de distinto tipo (especializados, peones, ingenieros, etc.).
Así, la gran industria bajo subsunción real desdibuja las fronteras entre producción y circulación. Por un lado, introduce en el proceso de producción actividades que antes eran consideradas improductivas (diseño, ingeniería, etc.), haciendo que el «obrero colectivo» abarque una variedad de tareas; y, por otro lado, señala que la industria del transporte es “una actividad productiva embutida en la circulación”, creando plusvalor y siendo el trabajador del transporte un trabajador productivo. Esto implica que la esfera de la circulación (transporte, almacenamiento) se convierte en un espacio de producción de valor, bajo el control directo del capital.
El plusvalor deja de ser el producto del trabajo de un obrero individual para convertirse en el resultado de la explotación del «obrero colectivo» en su conjunto. Es el trabajo total, social y combinado, el que produce la masa de plusvalor. El análisis clásico del plusvalor se complejiza, y la distinción tajante entre trabajo «productivo» e «improductivo» se vuelve difusa. La subsunción real no es solo un concepto histórico, sino una tendencia en desarrollo que permite desdibujar las fronteras entre producción y circulación, y al mostrar que el trabajo social en su conjunto es la fuente de valor, Marini proporciona la base teórica para entender la nueva morfología de la clase obrera en la era de la globalización y el capitalismo informacional14.
En Ricardo Antunes la subsunción real es el presupuesto teórico con el cual explica por qué el capital transforma el proceso de trabajo y, consecuentemente, la composición de la clase trabajadora. Entiende esta como el fundamento histórico-material de esa transformación, porque el capital revolucionó el proceso de trabajo, y la clase trabajadora ya no es solo el obrero manual fabril, sino que incluye múltiples formas asalariadas y precarizadas.
Así, nos demuestra cómo ciertos sectores que en la época de Marx tenían otras dinámicas, al transitar por procesos de subsunción real, hoy han constituido un proletariado de servicios que produce o participa en la producción del plusvalor, a través de procesos de valorización globales, donde la esfera de la producción y circulación están cada vez más imbricadas. Así, Antunes, define a un nuevo sujeto como “la-clase-que-vive-del-trabajo”, la cual “incluye a todos aquellos que viven de su fuerza de trabajo, teniendo como núcleo central los trabajadores productivos. No se restringe, por lo tanto, al trabajo manual directo, sino que incorpora la totalidad del trabajo social, la totalidad del trabajo colectivo asalariado”.

Conclusiones
Si bien comprendemos que existen otros factores para definir y caracterizar al sujeto en la actualidad, creemos que hay que comenzar a definirlo desde el punto de vista teórico y estas son las determinaciones centrales. No obstante, no sólo hay que ampliar su caracterización desde la Economía Política misma, sino que también hay que ver otros aspectos subjetivos e ideológicos. Un elemento que también nos parece central como determinación es la enajenación del trabajo y/o la alienación de este, desde la cual podemos abordar la psicología de clases y la conciencia de clases. Así mismo, se necesita una bajada empírica en números, lo cual tampoco es sencillo considerando que los estudios no se hacen directamente bajo categorías marxistas y están muy influenciados por una mirada puramente sociológica.
Sin embargo, desde nuestro punto de vista, creemos que es mucho más útil hablar hoy de clase trabajadora, entendiendo esta en un sentido más amplio tal como la caracterizaban Marini y Antunes. Podemos acoger o no la perspectiva de Marini que intenta ampliar la definición misma de trabajo productivo, pero ambos explicitan una caracterización que entiende que el actual capitalismo ha generado como nunca una imbricación entre producción y circulación, y un obrero colectivo que es esencial en la producción de plusvalor. Dejaremos para más adelante el análisis de otras determinaciones, así como una mirada más concreta y las conclusiones políticas que se necesitan.

- Antropólogo, miembro de la Comisión Política de Tejer-ConstruIR. ↩︎
- Debates que son casi inexistentes en la gran mayoría de las izquierdas. ↩︎
- Sólo usamos el concepto como referencia, no porque sea la forma exclusiva como lo ven las distintas izquierdas o los distintos progresismos. ↩︎
- Mészáros, István (2010). MÁS ALLÁ DEL CAPITAL. HACIA UNA TEORÍA DE LA TRANSICIÓN. Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional. La Paz, Bolivia. ↩︎
- Antunes, Ricardo (2013). LOS SENTIDOS DEL TRABAJO. ENSAYO SOBRE LA AFIRMACIÓN Y LA NEGACIÓN DEL TRABAJO. Herramienta ediciones. Buenos Aires, Argentina. ↩︎
- Rifkin, J. (1996). El fin del trabajo: el declive de la fuerza del trabajo global y el nacimiento de la era posmercado. Paidós. ↩︎
- Gorz, André (1982). ADIÓS AL PROLETARIADO. MÁS ALLÁ DEL SOCIALISMO. El Viejo Topo. Barcelona, España. ↩︎
- Habermas, Jürgen (1997). TEORÍA DE LA ACCIÓN COMUNICATIVA. COMPLEMENTOS Y ESTUDIOS PREVIOS. Ediciones Catedra. Madrid, España. ↩︎
- Poutlanzas, Nicos (2016). LAS CLASES SOCIALES EN EL CAPITALISMO ACTUAL. Siglo XXI Editores. Barcelona, España. ↩︎
- Marini, Ruy Mauro (2015). AMÉRICA LATINA, DEPENDENCIA Y GLOBALIZACIÓN. Siglo XXI Editores. CLACSO. Buenos Aires, Argentina. ↩︎
- Op. Cit. ↩︎
- El trabajo material es aquel que produce básicamente bienes tangibles, y el inmaterial produce bienes intangibles como servicios. Para Antunes los servicios, o bienes intangibles, también corresponderían a mercancías y podrían producir plusvaor. ↩︎
- Marini, Ruy Mauro (2015). ↩︎
- Esto último son conceptos que no utiliza Marini, pero si los utiliza Antunes. Hicimos la referencia para hacer notar el vínculo entre ambos planteamientos.a lasferaslas ↩︎
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