
Chago, militante Tejer-Construir
No, no, no, no son campanas no, no, no son de muerte, que son de vida, son todo un pueblo de compañeros, todos hermanos, cientos de miles, por todo Chile.
(Por Todo Chile. Canción de Daniel Viglietti)
Septiembre es un mes complejo, donde la temperatura transita en péndulos al igual que las emociones. La primavera, o como dice la canción, “la maldita primavera”, llega con calor, frío, nubes, flores y depresión (los suicidios se incrementan entre septiembre y noviembre). La salud mental, como epidemia neoliberal, es una verdad tristemente fundamentada, donde queda en evidencia eso de que “no era depresión ¡era capitalismo! porque lo cierto es que él capitalismo mata.
Tal vez la depresión y la falta de capacidad de organización y lucha de nuestra izquierda estén ligadas. En una de esas, la ausencia de actitud y disposición militante que atraviesa por estos días a la franja de la izquierda revolucionaria, es parte del mismo fenómeno. Indagar en esto queda como tarea pendiente para la psicología social.
Pero la complejidad de septiembre para la izquierda socialista no se reduce solo a este presente depresivo de naufragio ideológico, político y de inacción, ya que por otra parte, la memoria nos trae un conjunto de fechas que nos remecen. Las efemérides del mes nueve del año, van desde la alegría del triunfo popular de Salvador Allende (1970) y el posterior horror del golpe de estado de 1973 (impulsado por empresariado nacional, los milicos y los yanquis), que a sangre y fuego arrebató los sueños de justicia social que impulsaba la Unidad Popular, hasta la estrepitosa derrota del Apruebo de 2022, pasando por las gestas heroicas de las y los combatientes populares contra la dictadura en los años 80
Por ejemplo, en los años posteriores al golpe, septiembre se puso travieso e insolente y a la juerga dieciochera, se sumó la protesta contra la dictadura. Así en los territorios populares se instaló como costumbre rebelde, poner la bandera chilena del festejo patrio, después del 11 de septiembre. Si la bandera estaba izada antes del 11 era un símbolo de inconsciencia familiar o traición a la clase.
Está “tradición” casi extinta, tenía como antesala la protesta con su apagón nacional, sus barricadas, la conversa a luz de las velas, helicópteros sobrevolando las poblaciones y El Diario de Cooperativa informando sobre los acontecimientos noticiosos que dejaban las jornadas de protesta. De esta forma los territorios populares como Villa Francia y La Victoria fueron anidando sus propios septiembres con nombres imborrables como André Jarlán y Miguel Leal, ejemplos de tantos mártires pobladores. ¡No hay que olvidar que los muertos y la lucha contra la dictadura las puso el pueblo!
Así pasaron los años y septiembre fue resistiendo el olvido y hasta el día de hoy se sostiene con fuerza como el mes de la memoria popular. Las marchas conmemorativas del 11 aún se mantienen en el centro de las ciudades, los muros insisten en llenarse de colores para homenajear y reconocer la vida a los caídos, en algunas poblaciones la noche se hace protesta y las velatones siguen alumbrando la historia.
Hoy en los muros se leen consignas de porfiada insistencia, donde la memoria popular se alza como aprendizaje para reafirmar el compromiso inclaudicable por la emancipación, la justicia y el socialismo.


