Corteza profunda: Lo que no contaron las noticias. Palabras a Juan Aliste

Jorge Villa

Pienso profundamente, siento profundamente mi dolor. Me toco las costillas, siento mis brazos, los siento muy largos, tanto que casi no los siento. Me siento polvo muchas veces, polvo de estrellas. Siento mis ojos que miran hacia dentro de mí, los siento mirándome. Casi siempre veo mis pensamientos hacia afuera, los miro, los siento afuera de mis ojos; afuera como el polvo de estrellas en el espacio.

Siento mi mente, siento mi cerebro que no procesa aún mi vida o, quizás, mi muerte. Siento profundamente a mis amigos, a mi familia; a mi familia linda, amada, los miro con todo el amor, como la Luisa sacudiendo el carro celular, diciendo «no están solos». Siento que me quedé corto de vista al no conocerte; faltó un universo que explorar.

Siento mi ternura en un rincón de mis articulaciones que no responden a los pulsos eléctricos de mi profunda corteza cerebral. Siento profundamente que mi corazón se sale ante tanta injusticia; siento la terquedad de no ver profundamente la maldad de este sistema. Siento profundamente a través de mis poros la mentira; siento que vuelo junto a las cartas que recibo.

Siento mi infancia, siento mi dulzura, mi inocencia de niño caminando a la escuela. Siento profundamente cuando dibujo en las nubes. Siento mirándome en la muralla, esa vez que sentí los labios de otra inocencia. Sentí mi sombra abrazándome en la oscuridad, sentí la sopita calentita de mi casa.

Sentí conocerme, pero no es cierto lo que cuentan las noticias: no me sintieron ni me sonrieron cuando nací. Espero sentir profundamente cuando ya no esté, volaré como polvo de estrellas, seré libre de tocarme los ojos, tocarme el corazón, de tocarme las costillas con la ternura de quien quiso un mundo mejor. Gracias por ser quien soy.

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