
Ángel Valdebenito Verdugo1
Colono
Melgando la inmensidad circundante,
como tumbas alargadas hasta el borde.
Un fortachón sucio
avejentándose a toda prisa.
Sacando lo que puede,
moliendo los terrones,
rasgando la superficie.
Un halo desdeñoso esta neblina.
Él mismo el buey, el arado, la melga.
Él mismo un decreto, la medida en hectáreas.
No es el hombre más fuerte del mundo.
No es el hombre más persistente del mundo.
Es mucho más de lo que ha acarreado desde Europa,
pero mucho menos de lo que juntará con los años.
Un palurdo equis de Baviera.
Tramitando a propietario,
avanzando certero,
extendiéndose astuto.
Convirtiéndose.

Presencia y discurrir del winka pobre en su rancha autoconstruida
1
Cada rayo de luz nuevo
colándose por antiguas rendijas.
2
Todavía el frío.
3
Antiguas rendijas
que te criaron.
Continuos sorbos
de luz y viento.
4
Madera en bruto
que recibe el frío
y se disuelven ambos
en confianza.
5
Esta ranchita
de picaresca íntima y desatada.
Amparo de la confianza,
la timidez,
los cuerpos.
6
Algo que viene resonando
desde afuera
transmite su helada presencia
en esta casa.
El siseo continuo de una bicicleta,
dos voces,
un portón que se abre.
Todos,
los pocos,
los mismos que siempre están volviendo.
7
Bajo este áspero tinglado
de líneas que se descuadran
se farfulla en chileno cantarín.
Reproche,
risa
y cariño
en un solo empujón.
8
El familión canta su picaresca a diario.
9
Esta cáscara asimétrica
por donde a diario circulo
y voy volviendo
—cada vez con menos fuerza—
al catre antiguo del frío final.
10
Esta barraca endeble
parece irse
construyendo a sí misma.
11
Nervio y tensión
de esta cadeneta
que afirma nuestra carne
día a día.
12
Porfía en la ejecución de empresas menores:
construir una casita de agregado,
un mesón de trabajo,
cercar el sitio ante el avance de las murras.
13
En derredor de esta cocina a leña
se frasea en chileno,
como peleando
y a la vez cantando.
14
Se elogia a la guagua
por blanquita.
15
Antes que llegue el coa
hablamos en chileno
cantarín y rencoroso.
Arrastre y empuje de un estribillo.
Murmullo vital
con santos y admoniciones.
Cabeza gacha.
Frases que van a esconderse
después
de tirar la piedra.
16
Armatoste de palos y lata
asediado por el temporal.
Nuestro espacio de cobijo
entre el barro y el cielo.
17
Algún día sabremos
si avanzamos
o somos movidos por algo.
Algún día sabremos
si vivimos
o nos dejaron vivir
de esta manera tenue
y a la vez chillona.

Temucuicui, 14 de noviembre de 2018
Este largo momento
discontinuo, anguloso.
Este ahora.
Un charco negro bajo mi nariz.
El tibio adormecerse en los perdigones.
El sueño de lo que esta tierra hubiera sido.

- Ángel Valdebenito Verdugo (Freire, 1978). Profesor de inglés. Ha publicado Papeles de la Villa Hostil (Pewma Ediciones, 1999), Patria (Ediciones del temple, 2008) y Mantenimiento (Libros del Pez Espiral, 2015). Formó parte del taller literario Santa Rosa 57. Fundador de la editorial de libros en braille Libro Imaginario. ↩︎

