Anatomía del Plan de Reconstrucción Nacional (o cómo se usa un incendio para bajarle los impuestos a los más ricos).

por LaCafebreria

1.           Lo que Kast no dijo.

En veinte minutos de cadena nacional, José Antonio Kast dijo todo lo que quería que Chile escuchara. Lo que no dijo estaba en la letra chica.

No dijo que su plan congela la gratuidad universitaria por cuatro años. No lo mencionó. La medida aparecía solo en la minuta oficial que se distribuyó a los medios mientras él hablaba de reconstrucción, empleo y esperanza. Al día siguiente, tres ministros dieron tres versiones distintas sobre si el límite de edad para la gratuidad iba o no en el proyecto. Quiroz dijo que sí. García Ruminot dijo que estaba en evaluación. Alvarado lo relativizó. El viernes, García Ruminot cerró: el límite de edad no va. Pero la suspensión de cuatro años para nuevas instituciones se mantuvo.

Tampoco dijo que la rebaja de impuestos corporativos que proponía beneficiaría al 1% más rico de los contribuyentes con el 79,1% del ahorro fiscal. Ese dato estaba en un informe que su propio Ministerio de Hacienda había publicado seis días antes. Lo que sí dijo fue esto: sé que habrá voces que digan que este proyecto favorece a los que más tienen. Esa objeción no resiste los datos.

Los datos dicen otra cosa. Este documento los presenta.

2.           Lo que nos costó.

Antes de revisar qué contiene el plan de Kast, conviene recordar qué es lo que desmonta. Porque ninguna de las conquistas que este proyecto revierte fue un regalo del Estado ni una concesión del poder. Cada una tiene detrás una historia de movilización social que costó años, organización y, en algunos casos, vidas.

La gratuidad universitaria fue el resultado de un ciclo de movilizaciones que comenzó en 2006, cuando los estudiantes secundarios —los pingüinos— paralizaron Chile exigiendo educación pública. En 2011, el movimiento se amplió a las universidades: 600.000 personas marcharon en Santiago en la movilización más grande desde el retorno a la democracia. Las familias endeudadas con el Crédito con Aval del Estado pusieron en el centro una pregunta que el sistema político no había querido escuchar: ¿por qué estudiar significa endeudarse por veinte años? La gratuidad se legisló en 2015-2016.

No fue generosidad de un gobierno: fue la respuesta a una presión social que ya no podía ignorarse. Hoy 612.000 familias estudian bajo ese régimen.

Los tribunales ambientales surgieron de otra historia. Las comunidades diaguitas del Valle del Huasco pelearon durante años contra el proyecto Pascua Lama de Barrick Gold para proteger el agua y los glaciares. Los pescadores de Mehuin resistieron la instalación de un ducto de celulosa. Freirina se levantó contra la planta de Agrosuper. Quintero y Puchuncaví —las zonas de sacrificio— llevaban décadas exigiendo que dejaran de envenenarlos. En 2012 se crearon tres tribunales ambientales para que esas comunidades tuvieran un mecanismo de revisión judicial. Por primera vez, un permiso ambiental podía ser cuestionado ante un tribunal especializado.

El 22 de marzo y a 11 días de asumir su mandato, el presidente José Kast fue confrontado por miles de manifestantes que se citaron en las principales ciudades del país para la marcha mundial por el agua, bajo la consigna #reponganlos43 en referencia a los 43 decretos retirados por el ejecutivo desde la Contraloría

La reforma tributaria de 2014 respondió a una pregunta que las marchas de 2011 instalaron con claridad: ¿quién financia los derechos? Chile era —y sigue siendo— uno de los países más desiguales de la OCDE. La reforma subió el impuesto corporativo del 20% al 27% y creó el régimen semi-integrado, que limitaba parcialmente la capacidad de los dueños de empresas de descontar el impuesto corporativo de su tributación personal. En 2016 se derogó el DL 600, la invariabilidad tributaria que la dictadura había otorgado al capital extranjero en 1974. Eran reformas modestas, pero marcaban una dirección.

Cada una de estas conquistas tiene ahora una medida específica en el plan de Kast que la revierte. Lo que sigue documenta cómo.

3.           41.089 veces.

El 9 de marzo de 2026, seis días antes de que Kast presentara su plan, el Ministerio de Hacienda publicó el Informe de Estadísticas Tributarias. El documento, elaborado con microdatos del SII, revela con precisión milimétrica quién se beneficia cuando se bajan los impuestos corporativos en Chile.

Los números se resumen en la siguiente tabla.

IndicadorDato
Costo fiscal por cada punto de rebaja del IDPC (*)0,13% del PIB (**)
Porcentaje del beneficio que va al 1% más rico79,1%
Porcentaje del beneficio que va al 0,01% más rico (1.505 personas en Chile)49,1%
Beneficio promedio por punto de rebaja para el 0,01%$100,5 millones de pesos chilenos anuales
Beneficio promedio por punto de rebaja para el 50% inferior más pobre según ingreso$2.445 pesos chilenos anuales
Brecha entre el 0,01% más rico y el 50% inferior41.089 veces

(*) Impuesto de Primera Categoría es un tributo anual que grava las rentas del capital (utilidades) de empresas, generalmente con tasas del 25% (Régimen General) o 10%-12,5% (Pro Pyme) sobre la Renta Líquida Imponible. Se declara en abril sobre el ejercicio anterior.

(**) Producto Interno Bruto


Por cada punto que baje el impuesto corporativo, cada persona del 0,01% más rico —son 1.505 personas en todo Chile— recibe un beneficio 41.089 veces mayor que cada persona de la mitad más pobre del país. Kast propone bajar 4 puntos. El efecto se multiplica.

El 26 de marzo fueron miles de estudiantes secundarios y universitarios los que se movilizaron en las principales ciudades del país, para protestar por el anunciado recorte del 3% del PIB para educación, el fin de algunas becas de posgrado, el limite a la gratuidad, entre otras medidas regresivas en el sector. La respuesta del malgobierno fue la misma de siempre: represión y criminalización.

Pero hay un dato más que el informe revela y que desmonta el argumento de la competitividad: la tasa efectiva del impuesto corporativo es sustancialmente menor a la nominal. En 2023, las empresas pagaron el 27% sobre apenas el 38% de sus utilidades financieras reales, gracias a la depreciación acelerada, el uso ilimitado de pérdidas tributarias y otros beneficios que reducen la base imponible. Las empresas que dicen pagar 27% pagan, en la práctica, mucho menos.

¿Y las pymes? Las pymes del régimen Pro-Pyme ya tributan al 12,5% transitorio o al 0% si son transparentes. La tasa del 27% solo aplica al régimen semi-integrado: empresas medianas y grandes. Solo el 1,9% de las empresas del país se beneficiaría directamente de la rebaja. Pero ese 1,9% concentra el 89% de las ventas totales.

Estos datos no vienen de la oposición. No vienen de un think-tank de izquierda. Vienen del Ministerio de Hacienda de Kast.

4.           Un nombre que Chile ya escuchó.

El 7 de marzo el presidente electo José Kast viajó a Miami (USA) -capital de la gusanería cubana terrorista- para participar del encuentro «Escudo de las Américas«: una nueva versión del consenso de Washington, la doctrina Don(Mon)Roe y sus aplicativos de la Seguridad Nacional como el Plan Condor y el Plan Colombia.

En marzo de 2026, mientras Kast preparaba el anuncio de su Plan de Reconstrucción Nacional, la artista visual Milena Moena Moreno inauguraba en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos una exposición titulada “Comprométase con Chile. Transmutar el compromiso amoroso por un fin patriótico”.

La muestra reúne documentos, registros y discursos de una campaña que la Junta Militar lanzó en octubre de 1973, un mes después del golpe, bajo la premisa de la reconstrucción nacional.

La campaña pedía a las mujeres que donaran sus anillos de matrimonio y joyas de oro para contribuir a la economía. A cambio, la Casa de Moneda entregaba un anillo de cobre con la inscripción Chile – 11 de septiembre de 1973.

Los avisos de prensa decían: ahora hay que pagar la cuenta (…) y la tendremos que pagar todos los chilenos con las alzas, que son la triste herencia con que se encontró Chile. Nunca se rindieron cuentas de lo recaudado. Pedro Lemebel documentó que las joyas terminaron en manos de esposas de diplomáticos. Cuando en 2006 aparecieron los depósitos de oro de Pinochet en Hong Kong, el abogado Hugo Gutiérrez dijo: ahora está claro dónde estaban los recursos de la llamada reconstrucción nacional. Reconstrucción Nacional no es un nombre inocente en Chile. La Declaración de Principios del Gobierno de Chile, firmada por la Junta el 11 de marzo de 1974 y redactada centralmente por Jaime Guzmán, estructura el concepto en dos capítulos: Metas indisolubles de la reconstrucción nacional y La familia, la mujer y la juventud: pilares de la reconstrucción nacional. El documento oficial de la Junta para 1974 se titula Primer año de la Reconstrucción Nacional.

Afiche “Comprométase con Chile” de 1973 del Círculo de Publicistas y Medios de difusión. Publicado en Santiago. Archivo de la Biblioteca Humanidades, Pontificia Universidad Católica de Chile <en línea>

5.           Destrucción, sacrificio, refundación.

El concepto opera en tres tiempos. Primero se establece que el país está destruido: en 1973 por el marxismo, en 2026 por doce años de estancamiento y el desgobierno de Boric. Después se exige sacrificio colectivo: en 1973 las mujeres donaban sus joyas, en 2026 los estudiantes adultos pierden acceso a la gratuidad. Finalmente viene la refundación: en 1973 fue el modelo neoliberal de los Chicago Boys; en 2026 es la rebaja del IDPC, la invariabilidad tributaria y el desmantelamiento del SEIA.

La reconstrucción nunca es una reparación que devuelve las cosas al estado anterior. Es siempre la oportunidad de instalar un orden nuevo.

Es posible que el equipo de Kast haya elegido el nombre por su resonancia con la reconstrucción post-terremoto de 2010, sin referencia consciente a la dictadura. Pero los significantes no necesitan ser invocados deliberadamente para operar: su eficacia reside en que activan una memoria estructural que excede la intención del emisor. Sea o no consciente, es un acto de filiación.

6.           Las 43 medidas: qué dice y qué esconde.

El plan se organiza en cinco ejes. Lo que sigue no es un listado técnico: es una lectura de lo que cada eje hace, más allá de lo que dice.

Competitividad tributaria: para quién.

Rebaja gradual del IDPC del 27% al 23%. Reintegración del sistema tributario: los dueños de empresas podrían descontar el 100% del impuesto corporativo de su tributación personal (hoy es 65%). Eliminación del impuesto a ganancias de capital bursátiles. Invariabilidad tributaria por 25 años. Ventana de repatriación de capitales al 7-10%. Todo esto beneficia exclusivamente a quienes poseen capital. El almacén de barrio que Kast invoca en su discurso tributa al 12,5% o al 0%. No se beneficia con nada de esto.

La reforma tributaria que las movilizaciones de 2011-2014 consiguieron —subir el IDPC del 20% al 27%, limitar el crédito tributario al 65%— queda revertida en su totalidad. La derogación del DL 600, que cerró una herencia de la dictadura en 2016, queda restaurada bajo otro nombre. Son diez años de dirección política borrados en un solo articulado.

Empleo: la mecánica de la transferencia.

Subsidio al empleo formal: el Estado devuelve a los empleadores parte de las cotizaciones que pagan por sus trabajadores. No sube el salario. No mejora condiciones. No exige crear puestos nuevos. Chile tiene precedentes de subsidios con condiciones —el Subsidio al Empleo Joven, por ejemplo—. La ausencia deliberada de condiciones revela la función real: abaratar la fuerza de trabajo para la empresa con recursos de todos.

Permisología: la trampa del nombre.

Los plazos del SEIA aumentaron 90% en una década. Eso es real. Pero llamar permisología a la evaluación ambiental redefine los marcos de protección como obstáculo burocrático. Los plazos aumentaron porque los proyectos son más complejos, las comunidades ejercen su derecho a participación, y los tribunales ambientales (creados en 2012) ofrecen revisión. Eso no es burocracia: es institucionalidad democrática de tres décadas.

Lo que el plan propone: que el SEA filtre observaciones técnicas de otros servicios, que los permisos viciados solo puedan cuestionarse 6 meses (antes: 2 años), y que si un tribunal anula una RCA, el Estado reembolse al empresario. El riesgo de dañar el medio ambiente ya no lo asume quien desarrolla el proyecto sino todos los contribuyentes.

Los tribunales ambientales que las comunidades de Pascua Lama, Mehuin, Freirina y Quintero pelearon durante años para que existieran quedan, en la práctica, neutralizados: si el costo de una anulación lo asume el Estado, la función disuasiva del tribunal desaparece. La invariabilidad blinda las ganancias contra gobiernos futuros; la reforma al SEIA blinda los permisos contra los tribunales. Dos caras del mismo dispositivo: la sustracción del futuro de la deliberación democrática.

Gasto público: lo que se recorta.

Triple de retiros voluntarios en el sector público. Más facultades al SII. Suspensión por 4 años del ingreso de nuevas instituciones a la gratuidad. Límite de acceso: 12 años desde el egreso de enseñanza media. Exentas las carreras técnicas. Eliminación de contribuciones a mayores de 65 años —una medida que beneficia al 20% de propietarios cuyas viviendas superan el avalúo mínimo—, con un costo de US$200 millones que sale del Fondo Común Municipal que financia a los municipios más pobres.

El límite de edad para la gratuidad merece una observación. Quienes postulan después de los 30 años no son estudiantes que retrasaron caprichosamente su ingreso: son personas que trabajaron para sostener a sus familias, que criaron hijos antes de poder estudiar, que fueron pobres y no tuvieron opción. Son, precisamente, quienes más necesitan la gratuidad. La medida revierte parcialmente un derecho que el movimiento estudiantil tardó una década en conquistar, y lo hace en la zona donde el derecho era más necesario.

Reconstrucción material: lo que sí es urgente.

$400.000 millones adicionales al Fondo de Emergencia Transitorio por Incendios, que sube a $1,2 billones. Incorporación de Ñuble y Biobío. Exención de IVA a vivienda nueva por 12 meses. Convenios de pago con condonación para damnificados.

Estas medidas responden a una emergencia real: miles de familias perdieron sus casas. La pregunta es ¿por qué vienen empaquetadas con una reforma tributaria de US$4.400 millones que no tiene nada que ver con los incendios?

7.           La cuenta.

¿Cómo se paga? El gobierno propone una ventana de repatriación de capitales (meta: ~US$338 millones) y una rebaja del impuesto a donaciones. Entre ambas, suman menos de US$700 millones. El resto se fía al crecimiento futuro. El ministro Quiroz cita la Comisión Marfán: cada punto de rebaja elevaría el PIB en 0,65 puntos a largo plazo. Pero el propio Ignacio Briones, exministro de Hacienda y miembro de esa comisión, fue claro: la rebaja amortigua, pero no anula la caída de recaudación.

El economista Claudio Agostini fue categórico: no hay evidencia de que la rebaja se pague sola. La curva de Laffer no funciona en estos rangos.

IndicadorCosto anual estimadoFuente del dato
Rebaja IDPC de 27% a 23%USD $1.200 a USD $2.0000 millonesComisión Marfán / KPMG
Porcentaje del beneficio que va al 1% más ricoUSD $700 a USD $810 millonesKPMG / Dipres
Subsidio al empleo formal~ USD $1.400 millonesICAL
Eliminación de contribuciones personas >65 años~ USD $200 millonesEstimaciones
Rango totalUSD $1.800 a USD $4.400 millones/añoLarrainVial a ICAL

El contexto: Chile creció 2,5% en 2025, se contrajo 0,3% en febrero de 2026, tiene un déficit fiscal del 3,6% del PIB (el mayor en dos décadas) y una deuda que se acerca al 45% del PIB. Las metas de Kast —crecimiento del 4%, desempleo en 6,5%, equilibrio fiscal— requieren duplicar el crecimiento y eliminar el déficit mientras se baja la recaudación en más de un punto del PIB. La producción de cobre, principal exportación, cayó a un mínimo de nueve años.

8.           Esto ya se intentó.

Cada componente del plan de Kast tiene un referente internacional. Y en cada caso, los resultados están a la vista.

Trump, 2017: la promesa que no fue.

Estados Unidos bajó el impuesto corporativo del 35% al 21%. Los ingresos corporativos cayeron 31% en un año.

El Joint Committee on Taxation estimó que por cada dólar de rebaja, el crecimiento compensó apenas 15 centavos. Un estudio de 2024 encontró que el 10% de mayores ingresos experimentó aumentos salariales; el 90% restante, no. Más de 90 empresas Fortune 500 pagaron tasa efectiva cero. Los recursos liberados fueron a recompra de acciones y dividendos. Costo fiscal estimado: US$1,9 billones en una década.

Truss, 2022: los 49 días.

«La escucho hablar sin parar, con una extraña mirada vidriosa» ilustración de Tim McDonagh para TheGuardian publicada el 2024/03/30 <en línea>

Liz Truss presentó £45.000 millones en recortes sin financiamiento, incluyendo la cancelación de un alza del impuesto corporativo. Mientras su ministro leía el discurso, la libra se desplomó a mínimos históricos. Los fondos de pensiones entraron en crisis. Ella renunció tras 49 días. Costo: £30.000 millones.

La paralela con Kast es directa: recortes sin evaluación fiscal independiente, beneficios concentrados arriba, contexto de déficit. La diferencia: en el Reino Unido los mercados aplicaron la corrección de inmediato. Chile, como economía más pequeña, podría no recibir esa señal. El daño se acumularía en silencio.

Milei, 2024: el mismo recetario.

La Ley Bases argentina: rebaja corporativa (35% a 25%), invariabilidad 30 años, blanqueo a tasa cero, desregulación ambiental, ley miscelánea de 600 artículos. Las inversiones del RIGI se concentraron casi totalmente en petróleo, gas y litio.

Pero la diferencia entre Argentina y Chile agrava el análisis: Milei podía argumentar —frágilmente— que la emergencia justificaba medidas extremas. Kast no tiene esa coartada. Chile no está en hiperinflación ni en crisis cambiaria.

Aplicar el mismo recetario sin emergencia revela que la urgencia no es económica sino política: es la ventana de un primer año de gobierno.

El presidente argentino Javier Milei posa junto al presidente chileno José Kast junto con el trofeo de la motosierra dorada que le regalara Elon Musk, magnate multimillonario de USA. 17 de Diciembre de 2025, Buenos Aires, Argentina.

La tendencia global va en sentido contrario.

La OCDE implementó en 2024-2025 el Pilar Dos del acuerdo BEPS: impuesto corporativo mínimo global del 15%. Mientras la comunidad internacional converge hacia un piso para frenar la carrera hacia abajo, Chile propone bajar su tasa.

En ninguno de estos casos la rebaja corporativa se pagó a sí misma.

9.           Lo que el Plan no dice.

El Plan no menciona el CAE: la deuda educativa que ahoga a cientos de miles de familias y que fue uno de los detonantes centrales del ciclo de movilizaciones de 2011.

No contiene una sola medida sobre pensiones, a pesar de que las jubilaciones de miseria fueron una de las cinco demandas del estallido de octubre de 2019. Recorta 3% del gasto en todos los ministerios, incluido Salud, en un sistema público con listas de espera de meses.

No incluye ninguna medida redistributiva. Chile es uno de los países más desiguales de la OCDE y este plan concentra sus beneficios en el extremo superior.

Sobre medio ambiente el Plan no tiene una sola medida de protección. Todas sus reformas al SEIA apuntan a acelerar permisos, no a cuidar territorios. Chile tiene crisis hídrica en sus cuencas centrales, deglaciación y retroceso de la criósfera, contaminación de suelos por minería. Si la invariabilidad sustrae la política fiscal de la democracia por 25 años, la reforma al SEIA sustrae la protección ambiental de los tribunales. El beneficio es inmediato y privado; el costo es diferido y colectivo.

Kast dice que las familias en campamentos saltaron de 30.000 a 120.000. Y en el mismo plan ofrece IVA cero para vivienda nueva. Pero la coexistencia de 100.000 viviendas vacías con 120.000 familias en campamentos no se resuelve bajando el IVA: es el retrato de un modelo que produce vivienda para un mercado solvente que se contrae. Las familias de campamentos no acceden a ese mercado porque el problema no es el precio final sino la capacidad de compra. Que ambos datos aparezcan juntos sin que se establezca ningún puente entre uno y otro es, en sí mismo, un dato político.

Hay una simetría reveladora en las omisiones. Las demandas del estallido de octubre de 2019 —pensiones, salud, educación, fin de los abusos, que los que más tienen paguen más— están ausentes una por una del plan, y en su lugar aparecen medidas que van en sentido exactamente contrario: cero pensiones, recorte a salud, gratuidad congelada, impuestos más bajos a los ricos. No es descuido. Es una respuesta.

10.        ¿Quién gana?

Un grupo de diputados del PC, PS y FA ofició al ministro Quiroz pidiendo que se transparente cuánto se beneficiarían las empresas del presidente y de sus secretarios de Estado con la rebaja.

La pregunta es verificable: las declaraciones patrimoniales están en InfoProbidad, los regímenes tributarios son información pública del SII.

Mientras esa información no se transparente, la sospecha de legislación en beneficio propio permanecerá como un problema político que el gobierno no ha elegido despejar.

11.        ¿Qué está pasando con el Capital?

Todo lo anterior opera en el registro del análisis empírico: datos, cifras, comparaciones. Esta sección final opera en otro registro. No contradice al anterior; lo ilumina desde la estructura.

El Plan parte de un diagnóstico cierto: Chile no crece. Pero trata los síntomas como si fueran el problema. ¿Por qué el capital no invierte? Si hay 100.000 viviendas sin comprador, el problema no es el IVA: es que la demanda está deprimida porque los salarios reales han caído. Si la inversión productiva se contrae, no es porque el IDPC nominal sea 27% —se paga sobre el 38% de las utilidades—, sino porque el capital encuentra más rentabilidad en la esfera financiera que en la producción.

No existen series consolidadas sobre la tasa de ganancia productiva vs. financiera para Chile, pero los indicadores disponibles apuntan en esa dirección: la inversión como porcentaje del PIB cae mientras los beneficios financieros crecen.

Marx formuló en el Volumen III de El Capital la tendencia decreciente de la tasa de ganancia: a medida que el capital se acumula, la composición orgánica aumenta, y como solo el trabajo vivo produce valor nuevo, la tasa de ganancia tiende a caer. No es una ley mecánica sino una presión estructural que el capital busca contrarrestar.

¿Cómo? Aumentando la explotación del trabajo, reduciendo salarios, abaratando el capital constante, y —crucialmente— usando al Estado para transferir valor.

EL PLAN DE KAST ACTIVA TODAS ESTAS CONTRA-TENDENCIAS SIMULTÁNEAMENTE.

La rebaja del IDPC y la reintegración transfieren valor del Estado al capital. El subsidio al empleo abarata la fuerza de trabajo sin subir salarios. La desregulación ambiental externaliza costos al territorio y al futuro.

La invariabilidad blinda estas transferencias contra la democracia. La contención del gasto traslada a las familias los costos de la reproducción social. La repatriación al 7% amnistía la fuga previa.

David Harvey llama a esto acumulación por desposesión: cuando el capital no puede valorizarse por la vía productiva, recurre a la apropiación de bienes comunes, servicios públicos y derechos conquistados.

El prolífico geógrafo marxista David Harvey durante su visita a Chile en octubre de 2015, recorriendo las calles del barrio Matta Sur en Santiago (Fuente, ElMostrador).

La eliminación de contribuciones transfiere ingresos municipales al patrimonio privado. El congelamiento de la gratuidad revierte un derecho que el movimiento estudiantil tardó una década en conquistar. La compensación estatal por RCA anuladas socializa las pérdidas del capital y neutraliza los tribunales que las comunidades tardaron otra década en conseguir. Lo que se presenta como reconstrucción es transferencia: del fondo público al privado, del trabajo al capital, del futuro democrático al presente blindado.

La reconstrucción de las viviendas es real y necesaria. Pero en este plan opera como lo que en psicoanálisis llamaríamos un significante amo: el punto de acolchado que fija el sentido y subordina todo lo demás. Bajo el nombre de la reconstrucción, lo que se reconstruye no son las casas de Ñuble y Biobío —para eso bastarían los $400.000 millones del fondo— sino las condiciones de acumulación que las reformas de la última década habían comenzado, modestamente, a afectar.

Marx lo escribió con una claridad que no ha perdido vigencia: el capital no tiene más que un impulso vital, el impulso de valorizarse, de crear plusvalor, de absorber con su parte constante, los medios de producción, la mayor masa posible de trabajo excedente.

Lo que estamos presenciando en Chile no es un Plan de Reconstrucción. Es el Capital buscando, una vez más, las condiciones políticas para seguir siendo Capital.

12.        Fuentes.

Institucionales.

Portal Gobierno de Chile Gob.cl

Gobierno de Chile, Ministerio de Hacienda. Informe de Estadísticas Tributarias del 9 de marzo de 2026.

Gobierno de Chile, Ministerio de Secretaría General de Gobierno, Prensa Presidencia. Comunicación de medidas económicas del 14 de marzo de 2026.

Medios de comunicación.

Emol, The Clinic, CNN Chile, La Tercera, Diario Financiero, Bloomberg Línea, Radio Universidad de Chile, T13, Ex-Ante, Cooperativa, BioBioChile, Infobae, La Jornada.

Análisis.

ICAL, LarrainVial, KPMG, Comisión Marfán, Libertad y Desarrollo, Tax Foundation, CBPP, Center for American Progress, Resolution Foundation, Memoria Chilena.

Texto original publicado el 21 de abril de 2026. Disponible aquí

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