Tiempo discontinuo, política desde abajo y tareas de la izquierda revolucionaria en tiempos de latencia.
Tiempo discontinuo
En medio del desánimo y el ruido reaccionario, este texto recuerda algo esencial: la historia no avanza en línea recta, avanza a saltos. Hay tiempos de silencio, de latencia, donde las fuerzas populares parecen dormidas… pero bajo la tierra siguen ardiendo brasas.
Tiempo discontinuo es una invitación a no soltar la brújula. A volver al barrio, al territorio, a la organización pequeña que sostiene la vida cuando todo retrocede. A entender que la revolución también es paciencia, cultura, hábitos…

