
Conversamos con César Rodríguez Antivil, dirigente de la toma de terrenos de Pichi Cautín, extensión de la histórica toma que tiene su origen a mediados del siglo pasado, cuando cerca de 60 familias iniciaron un proceso de lucha detrás de los terrenos de INACO. Hoy, son los hijos y nietos de aquellas familias que luchan por un pedazo de suelo para levantar sus viviendas, ampliando los límites históricos de la población Picho Cautín. Creemos que es fundamental que la lucha popular y el movimiento de pobladores se nutran de la diversidad de expresiones y experiencias de lucha a lo largo de todo el país e impulsadas por los distintos pueblos.
Cuéntanos un poco la historia del proceso de lucha que han llevado adelante las y los pobladores de Pichi Cautín.
Nuestro proceso parte el 9 de febrero de 2020 a la medianoche, donde 52 familias hicimos recuperación territorial por la vivienda digna de un espacio que fue utilizado por alrededor de 15 años como estacionamiento de vehículos. Desde esa fecha iniciamos la demarcación de los sitios para cada familia e iniciamos la Autoconstrucción Popular de nuestras viviendas. Durante ese proceso, a los días después, se emana una orden de desalojo por parte de la municipalidad, en aquel tiempo era alcalde Migue Becker, militante clasista y racista. Esa orden no tenía ningún sustento jurídico ni legal, de hecho, se suscitó una controversia política con el gobernador que lo acusaban de ser causante del desalojo, en ese entonces el gobernador era Richard Caifal, pero la orden venía desde la municipalidad.
A pesar del desalojo represivo, donde fueron derribadas alrededor de 5 viviendas, tuvimos la capacidad de mantenernos al interior del espacio territorial. A pesar del daño causado, tuvimos la capacidad de levantarnos a través de un gran trabajo voluntario que convocamos un día 29 de febrero, donde contamos con el apoyo de diferentes movimientos sociales que participamos de la revuelta y logramos autoconstruir las viviendas que fueron dañadas con el cruento desalojo.
Dentro de ese proceso, del 9 de febrero hasta la llegada de la pandemia, logramos instalar las ollas comunes para retomar la identidad de lo que significaba la histórica toma de terrenos, con mateadas populares y con sus ollas durante el día y la noche.
El desalojo nos fortaleció mucho más nuestro proceso de lucha, antes de la llegada de la pandemia iniciamos la grabación de nuestro documental Casa con bandera,1 que relata nuestro proceso de lucha. El Documental tuvo diversos premios, reconocimientos y menciones honrosas a nivel internacional y nacional y fue un aporte a la discusión de la ley antitomas.
¿Hacia dónde apunta la lucha que hoy día ustedes están desarrollando?
Bueno, la demanda primera es la restitución y el traspaso de los terrenos para el mundo de los pobladores, porque los terrenos son parte del Estado y el Estado somos todos. Hay también una mirada de pertenencia cultural, espiritual, filosófica mapuche. Porque desde acá de nuestro territorio nosotros estamos apelando a que se tiene que respetar el territorio, contener en una mirada nueva de la vivienda, que tiene que haber espacio de práctica cultural con nuestro guillatuwe, con nuestro paliwe, en donde podamos nosotros realizar nuestra práctica cultural. Entonces, nosotros estamos apelando a que el Estado tenga voluntad política con el traspaso de los terrenos, porque gran parte de los terrenos en que están asentados hoy en día los campamentos son terrenos del Estado. Los terrenos que hoy día se están utilizando en la recuperación son un terreno de bien de uso público que pertenece al Estado y nosotros estamos planteando que sea traspasado en el marco de una cooperativa.
¿Cuán factible es el proyecto? ¿Cómo lo están pensando?

Por ahora nosotros estamos pensando, como comité, el traspaso de los terrenos para que también se respete la autoconstrucción popular hecha por los mismos pobladores y los loteen, les entreguen un sitio con rol a cada una de las familias del comité. Y bueno, la historia de la Pichi Cautín está escrita y dice que todos los terrenos del año 1930 fueron entregados por el Estado. Por el traspaso con título de dominio. Entonces, eso nosotros queremos mantener. Y por eso hablamos sobre ampliación física urbana, porque nosotros queremos ampliar los términos territoriales. El mismo territorio, la misma población. O sea, en la misma manera histórica que se fue poblando el Pichi Cautín, que se puedan lotear y establecer nuevos sitios con dominio y que se puedan traspasar a la familia. Ya está en gran parte autoconstruido, solamente que el Estado tiene que traspasar los terrenos, hay que regularizarlo, donde tengamos el derecho al agua potable, al alcantarillado y a la urbanización como un derecho humano fundamental y elemental.
¿Cuál es la relación que tienen con las organizaciones del territorio de la población de Pichi Cautín histórico?
Somos todos nacidos y criados en el mismo territorio. Somos todos parientes, somos sobrinos, nietos, primos, entre familias. Pichi Cautín es un sector chiquitito y gran parte de los pobladores que están ahí desde el año 1930 son familias ligadas a toda la gente del campamento. Entonces, de hecho, hay un apoyo recíproco de parte del sector Pichi Cautín al campamento porque no pueden olvidar que la población nació de un campamento, de una recuperación territorial o toma de terreno. Entonces, queremos mantener esa rica historia, esa memoria y por eso hablamos sobre la ampliación de un territorio y darle nuevo curso al nacimiento de un nuevo barrio, pero en el mismo territorio.
¿Cuál es la perspectiva de construcción de barrio que están planteando?
Nosotros planteamos la construcción de un barrio comunitario. Esa es la perspectiva que nosotros venimos planteando hace bastante tiempo. Y nos hemos encontrado con ciertos niveles de muralla por la casta política y por la parte dirigencial del gobierno regional. Vemos que podemos avanzar, pero depende de ellos porque la propuesta nuestra está. Ellos desconocen nuestra propuesta, el proyecto que queremos nosotros, como luchadores sociales por la vivienda digna y el territorio, que se tiene que entregar los terrenos para así nosotros ampliarnos territorialmente y tener nuestro espacio de práctica cultural.
¿Cómo están mirando ustedes los desafíos que vive el movimiento poblador a nivel nacional?

Bueno, el desafío primero es poder romper, yo creo, con la atomización, porque estamos atomizados, estamos fragmentados en muchos movimientos de pobladores. Yo creo que sería bueno hacer un nütram-conversación, trawun-encuentro, donde podamos converger todo el movimiento de pobladores, pero con una visión de pueblo pobre y también como una visión de pueblo nación mapuche. Podemos confluir en espacios de lucha en conjunto que pueden articularnos con el pueblo chileno, pero yo creo que el movimiento de pobladores a nivel nacional tiene que hacer un proceso de descolonización ideológica también, debido a la influencia partidista que tienen algunos colectivos o pequeños movimientos de pobladores que han pasado a ser operadores políticos.
¿Por ejemplo?
Por ejemplo, tenemos a Ukamau, sabemos en lo que se convirtió hoy en día, y están en el gobierno, entonces hay dirigentes que están bloqueando la demanda del mundo de los pobladores aplicando las mismas lógicas y las políticas neoliberales que se vienen implementando con el tema de la vivienda del mismo día del golpe hasta el día hoy, el neoliberalismo de la vivienda como le llamamos con nosotros. Entonces, creemos también que es importante, como lo hemos recalcado, confluir en espacios de diálogo con las demás organizaciones a escala nacional de los pobladores para poder articularnos en torno a la ley antitoma, cómo podemos derogar esa ley, cómo podemos derogar la ley de usurpación. Yo creo que el movimiento de pobladores tiene una capacidad y una fuerza en el país para poder llamar a un proceso de lucha social para derogar esa ley. Pero tiene que haber voluntad colectiva y voluntad individual para poder confluir nosotros en ese espacio todos los pobladores
¿Ustedes se definen como un movimiento o una expresión de pobladores mapuche?
Mapuche urbano y mapuche chilenos conscientes, mestizos.
¿Pero ustedes buscan el título de dominio de terreno por familia?
De hecho, sí, el traspaso de los terrenos definitivamente. Y de ahí ya encaminando también a un proceso de autonomía territorial en la ciudad. Porque para allá va el reto también de acumular fuerza en la ciudad también para autonomizarnos. Y esta idea se está trabajando, se está planteando en diferentes poblaciones también, de hecho, este año, imagínate, por primera vez en el sector de Pedro de Valdivia, después de muchos años, que es un sector histórico de lucha acá en Temuco, el campamento Nuevo Milenio pudo levantar su primer wiñol tripantu, su primera conmemoración, y asistieron muchas familias de ese campamento. Entonces, hay fuerza, po.
¿Cómo dialoga eso con la idea de desarrollo del poder popular?
Yo creo que de cierta manera los mapuche y los chilenos podemos construir un proyecto en común. Yo creo que es viable hacer confluir la idea de autonomía del pueblo mapuche con la idea de poder popular. Es parte del desafío del movimiento popular, de los luchadores sociales conscientes, que tenemos que apuntar para allá también.
¿Y cómo ves el escenario con el inminente gobierno de ultraderecha?
Bueno, yo creo que el escenario ya se venía dando. Yo creo que venía ya hace bastantes años la instalación del proyecto de ultraderecha.
Pero con ellos en el gobierno, ¿tú no ves que habría una diferencia muy sustantiva?

Puede haber algo que en el tema más represivo. Yo creo que este gobierno en sí, nosotros vemos que puede ser gobierno y puede ser un gobierno sumamente represivo. No así a escala como fue la dictadura, pero sí yo creo que es un peligro para el movimiento popular y para el movimiento social Mapuche también porque, querámoslo o no, yo creo que asumiendo Kast, a esa derecha dura no van a sacar ningún proyecto más represivo porque los instrumentos represivos ya están en la mesa instalado por el gobierno de Boric, como fue la ley antitoma, la ley de seguridad interior del Estado, la ley inteligencia policial, la ley Naín Retamales y así. Entonces nosotros pensamos que va a ser un gobierno sumamente represivo y donde van a haber retroceso para el mundo de los de los pobladores, pero yo creo que va a servir de experiencia para el movimiento social que llegue un gobierno de nuestra derecha, yo creo que para los sectores que estamos más conscientes sobre nuestros derechos históricos inculcados por los diferentes gobiernos neoliberales que han administrado el estado del año 90 al día de hoy, nos puede servir para crear un proyecto político popular.
¿Cómo imaginan un proceso de articulación y unidad del mundo de los pobladores?
Bueno, yo creo que, como lo venimos planteando y la mirada que tenemos nosotros, creo que es un caminar largo que tenemos que recorrer los territorios nomás. Con su buena mochila en la espalda y hacer la pega. Creo que por ahí confluir con los sectores que tengan cierto nivel de visión como la que tenemos nosotros y llamar a un gran encuentro nacional de pobladores. Pero pasa que, como te comentaba, siempre estos procesos de articulación o convergencia en la lucha se tienen que dar solamente en Santiago. Entonces, hay diversas artimañas que usan las organizaciones populares de la capital donde todo viene consumado. Entonces nosotros creemos que desde el centro sur se puede levantar algo diferente, organizaciones zonales más que concentradas en la capital. Porque tenemos ya lecciones históricas en que han quedado algunos encuentros como lo fue el pliego del pueblo, comandado por el frente, en los años 2000. Después se llama a otro encuentro, el MPT, momento de los pueblos y los territorios, y que quedó ahí, también no quedó en nada. Y ya la máquina venía de arriba, de las organizaciones de la capital donde no respetaban las opiniones de las organizaciones sociales y políticas que veníamos de los territorios del sur, del norte, de Antofagasta y así. Entonces ahí, prácticas de sectarismo y de quién lleva la pelota. Entonces, creo que ese tipo de práctica ya no tiene cabida, yo creo que esas organizaciones tienen que hacerse un mea culpa, no sé, un lavado de cerebro, desconectarse un poco también de la herramienta del marxismo-leninismo, que no es malo. Acá también nosotros tenemos nuestras propias herramientas políticas. Entonces, podemos confluir, pero como te dije, yo creo que respetando la autonomía y el caminar de cada organización, yo creo que por ahí hay que dar el debate también, un debate sano.
Oye, y para ir terminando ¿algún mensaje que le quieres dar a o algún llamado al resto de organizaciones que trabajan el tema de la vivienda, que puedan leer el artículo?
Sí, el llamado que haríamos nosotros es que podamos reunirnos, juntarnos, confluir en algún espacio de discusión política y ver de qué forma podemos lanzar algún instrumento que pueda abrazar esta causa tan noble y tan digna que es el derecho a la vivienda, que en algún minuto tiene que ser un derecho vinculante, no sé si a través de un gobierno normal constitucionalista o a través de alguna asamblea constituyente, no sé, pero yo creo que en algún minuto se va a tener que dar un proceso amplio, muy amplio, pero tiene que estar en la voluntad colectiva e individual las personas y de las organizaciones que se quieran plantear algo diferente, algo nuevo. Entonces, para allá tenemos que apuntar nosotros a la construcción de un nuevo proyecto político, social, para los pueblos y los territorios.


